Conozco bien la sensación. Sobre el después del atentado de Barcelona

Han pasado más de tres días desde los fatales atentados de Las Ramblas de Barcelona y Cambrils, y parece que la ciudad busca ansiosa su normalidad dentro de la anormalidad que ha generado una situación inesperada y de consecuencias atroces. Han pasado ya tres días, pronto se comenzará a sentir la resaca de todo ese cóctel de dolor, solidaridad, politización, odio, rencor, redadas policiales, actos políticos en la zona y minutos de silencio. Lo peor aparece cuando llega la calma, y conozco bien esa sensación, porque fui de los afortunados que no tomaron uno de los vagones destinados a saltar por los aires en los atentados del 11 de marzo de 2004. Aquel día yo no fui a la universidad a la hora habitual porque tenía que ir al médico, pero muchos conocidos —unos con más cercanía otros más de oídas— perdieron la vida. Y no es fácil volver a la normalidad después de algo así, porque todo está fuera de lo cotidiano, el exceso de seguridad —armados hasta los dientes— y el silencio por las calles… el ensordecedor ruido que provoca en nuestra mente el más absoluto silencio.

Por aquel entonces se desplegaron militares y legionarios en cada estación de tren de la línea de Atocha a Alcalá de Henares y Guadalajara, y eso, lejos de tranquilizar te pone de los nervios, pues el ser humano no controla los instintos irracionales que provoca el miedo y la paranoia. Y te fijabas en cada mochila, en cada marroquí, argelino o subsahariano. Y por mucho que piensas que no todos son iguales, que es una mínima parte y el resto son tan inocentes y víctimas como lo puedas ser tú, desconfías de que debajo de ese rostro que intenta esconder la mirada para no encontrar la reprobación del mundo que le rodea y le señala, haya un asesino en potencia. Da igual que te digan que el Islam no es eso, que no les representan, esas atrocidades están hechas en su nombre y eso provoca que, ante el desconocimiento de los individuos que tenemos ante nosotros, siempre prevalezca la defensa de tu propia vida. Por eso desconfías hasta el punto en que el miedo se transforma en rabia y la rabia en ira.

Se avecinan tiempos complicados para Barcelona, sobre todo para los trabajadores y vecinos de las zonas afectadas, porque la tristeza y el miedo dejan una herida profunda en el subconsciente. Aunque quizá lo peor de todo, y que entonces no sucedió, es que han terminado de dinamitar a una sociedad fracturada, pues lo que se lleva vomitando en las redes sociales por unos y por otros, la suciedad que emanan ciertas posturas de cargos públicos politizando la barbarie —con intenciones viles de arrimar el ascua a su sardina— convirtiendo el horror en moneda con la que negociar, hacen que parezca que los terroristas realmente han conseguido su propósito. Leo como se usa la palabra fascismo por gentes tan autoritarias en su manera de ver el mundo como lo eran los propios fascistas; y veo extremismo en cada frase mostrada en Twitter con formas de pensar que me hacen tener miedo por el futuro que se avecina. Parece como si la humanidad necesitara ciclos de oscuridad en su historia a niveles globales.

No podemos olvidar lo que sucedió en el pasado, que la historia de la humanidad nos enseñe y que nuestra sociedad luche contra esos extremos, que no le ganen la batalla a la cordura.

Una noticia esperanzadora: Parece que Younes Abouyaaqoub ha sido abatido

Acaban de dar una magnífica noticia, el asesino más buscado por este país, la marioneta del mal, ha sido abatido. No creo que su dios le guarde en su gloria por lo que ha hecho, por mucho que le hayan hecho creer. El manipulador nunca se mancha las manos, si realmente creyesen lo que les hacen ver se habrían sacrificado los primeros en vez de mandar a unos desgraciados.

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Autor: carlosvenegasdc

Ilustrador, diseñador gráfico y webmaster, realizo también servicios editoriales (corrección ortotipográfica y de estilo, maquetado para ebook e impreso y diseño de cubiertas). Community Manager, redactor de contenidos y aprendiz de SEO. Alegre, entusiasta y soñador. Me encanta escribir y dibujar.

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