Escritor no te metas en camisas de once varas: corrige o que te corrijan

Si pones a la venta un libro con una mala corrección te atienes a recibir malas críticas, así que, no discutas. Te pones en evidencia.

El otro día hablaba del problema de los autoeditores y los libros impresos, de la necesidad de tener un pequeño stock de libros que poder firmar y vender en mano, usar para presentaciones, hacer concursos o simplemente para regalar a esas personas especiales que hay en nuestra vida.

Hoy hablaré de otro tema también relacionado con los autoeditores, algo tan imprescindible en el mundo del libro como dejado de lado por un enorme número de escritores por diferentes motivos. Hablo de la corrección ortotipográfica y de estilo.

El deber de todo escritor

Hay un deber ineludible de todo aquel que se propone escribir y es el de respetar y cumplir al máximo todas las leyes gramaticales y ortográficas. En el momento que tomamos la decisión de querer que otros lean lo que escribimos hemos de ser conscientes de nuestra responsabilidad para con ellos. Y si no cumplimos, por falta de conocimiento o por dejadez al no querer releer y corregir nuestros escritos, hemos de ser conscientes que muchas personas nos podrán castigar y criticar con toda razón. Porque no hay excusa para cualquiera que quiera ofrecer al mundo algo suyo, es su responsabilidad.

La diferencia de escribir por amor al arte y mercadear con lo que escribes

Siempre he dicho que un escritor es un hacedor de historias y no un catedrático de la lengua, ese es un hecho indiscutible. Por ello siempre he respetado y defendido a aquellos que muestran algunas carencias a la hora de escribir sus mensajes en las redes sociales o relatos en blogs de libre acceso. Porque hay demasiado talibán ortográfico por el mundo deseoso de atizar a los demás siéndose incapaz de mirarse el ombligo y sus propias taras.

Pero la cuestión cambia ostensiblemente cuando decidimos que nuestro escrito se va a poner a la venta en alguna de las múltiples plataformas de distribución online de las que podemos disponer hoy en día. Varía porque ya no es un hobby, ya no está hecho por amor al arte, sino que hay un interés económico y material detrás. Y en el momento en que una persona ha pagado por leer algo tuyo podrá ocurrir que, si no hay un trabajo de corrección detrás, le resulte hasta molesta su lectura por la cantidad de erratas y faltas de ortografía del texto. Lo que antes tenía defensa ahora es indefendible, porque esa persona ha pagado por un producto y ese producto ha de tener unos mínimos de calidad. En el caso de no tenerlos el consumidor está en todo su derecho de criticarte en cualquier medio público denunciando una lectura puesta a la venta en estado deficiente.

Profesionaliza tu forma de actuar

Querer vender una actividad que realizamos profesionaliza dicha actividad y, por ende, a nosotros. Por ese motivo hemos de comportarnos como profesionales e intentar ofertar siempre la mejor calidad. De no hacerlo puedes acabar estigmatizado para siempre. Así que tienes tres opciones:

  •  Antes de poner el escrito a la venta alguien cultivado o con estudios ha de leer tu obra con sentido crítico e indicarte las carencias con el fin de no subir a las plataformas una obra defectuosa. Hemos de pedir a esa persona en todo momento que sea completamente objetiva y severa con nosotros.
  • Coger un diccionario de la RAE o la página web, así como cualquier página de apoyo que indique las reglas de la gramática y la ortografía y hacer un análisis concienzudo de cada párrafo de nuestro libro con un mínimo de tres lecturas, dejando pasar un tiempo entre la segunda y la tercera.
  • Contratar un buen corrector profesional. La opción más cara, pero probablemente la más acertada, pues tiene el ojo acostumbrado y podrá detectar los errores con mayor claridad, así como mejorar la legibilidad y el estilo de la obra.

De este modo, evitaremos que uno o varios reseñadores puedan destriparnos y realizar críticas duras contra nuestro libro, afectando claramente a las ventas del mismo y a nuestra imagen de escritor.

Sé inteligente a la hora de encajar una crítica

Por último, sé inteligente y toma de toda crítica la parte más constructiva, pues es la que te hará crecer. Enfrentarte a un reseñador pocas veces te traerá nada bueno, que sean aquellos que no opinen igual los que defiendan tu obra, cuando así sea necesario. La ortografía y la gramática son como las matemáticas, podrán demostrar sus argumentaciones.

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Autor: carlosvenegasdc

Ilustrador, diseñador gráfico y webmaster, realizo también servicios editoriales (corrección ortotipográfica y de estilo, maquetado para ebook e impreso y diseño de cubiertas). Community Manager, redactor de contenidos y aprendiz de SEO. Alegre, entusiasta y soñador. Me encanta escribir y dibujar.

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