La normalización de las drogas y el alcohol alcanza la categoría de pandemia.

El aumento de noticias que informan de fallecidos a causa de personas bajo la influencia de las drogas y el alcohol nos habla del tamaño del problema. Hoy podemos decir que alcanza la categoría de pandemia.

El consumo de cocaína y alcohol se ha normalizado hasta alcanzar la categoría de pandemiaImagen vía RTVE.es

No puedo evitar que me corra por el cuerpo un escalofrío cada vez que veo una noticia que relaciona muerte con alcohol y drogas, y me eriza la piel porque esto ya viene de lejos. La normalización del consumo de cannabis, hachis, pastillas y cocaína empezó a finales de los 90 o, por lo menos, esa era mi percepción. La corriente asociada a la música tecno y al bacalao en aquella época se ha extendido de forma tremendamente preocupante asociando fiesta a consumo desde hace décadas.

Últimos casos en los que el consumo de drogas y alcohol ha provocado tragedias

Casos como el de la mujer en Toledo que dio positivo en alcohol y drogas tras estamparse contra una farola y provocar la muerte de su bebé y el ingreso en el hospital de su niño de 7 siete años a causa del impacto.

El caso de Ruidoms, Tarragona, en el que una mujer con menos de un año de experiencia al volante que cuadriplicaba la tasa permitida de alcohol en sangre se lleva por delante a seis ciclistas.
Mejor suerte tuvieron que los fallecidos por la mujer que conducía ebria en Navarra y que acabó con la vida de dos ciclistas y dejó en estado muy grave a otros tres.

Enumero estos porque son las últimas noticias que más han impactado a la sociedad y que han provocado que se apruebe un cambio en la legislación vial relacionada con la pérdida de puntos por conducción ebria o bajo los efectos de las drogas (que ya era hora). Hasta la fecha se podían perder los puntos y recuperarlos haciendo cursos, la nueva legislación obligará a aquellos que hayan perdido los puntos por estos motivos a presentar informes médicos que confirmen un proceso de desintoxicación y rehabilitación que asegure que la persona es apta para llevar un vehículo a motor, al igual que hacen en otros países de la Unión Europea.

Pero podríamos enumerar por decenas los casos de fallecidos o agresiones que han acabado en muerte en los que el alcohol y las drogas estaban íntimamente relacionadas. Violencia de género, peleas callejeras, violaciones, etc.

El problema de la normalización del consumo de drogas y alcohol

Solo hay que ver una noticia de diciembre de 2006 que decía que el 94% de los billetes que circulaban por España tenían restos de cocaína. Esta barbaridad habla de lo extendido y normalizado que está el consumo en la sociedad desde hace años. Ya no es un grupo de altas posibilidades económicas el que consume cocaína, ya no está más asociado a un tipo de tribu urbana ni el drogadicto es el yonki por heroína de los 80. La drogadicción tiene mimbres de pandemia.

En más de una ocasión me he topado con familias en las que los padres se fuman los canutos al lado de sus hijos pequeños. Los chavales cada vez empiezan a consumir antes y no hay apenas grupos de adolescentes que te encuentres en un banco de cualquier parte que no estén fumando hachís o marihuana. Ya en los noventa comenzó este peligrosísimo proceso de normalización de las drogas. Cuando se es adolescente importa tres cojones la información que se tenga de las consecuencias, al igual que con el tabaco o los fármacos, se vive el momento y no se teme a las repercusiones ni al futuro, solo se hace lo que está de moda, lo que hace el resto, lo que te convierte en más chulo, malote o aquello que te haga sentir respetado.

Un adicto casi siempre se forma de la misma manera

El proceso siempre es el mismo. Primero tabaco, pidiendo si no hay dinero al que pase por ahí, luego los porros juntando pasta con los colegas si no llega con lo que te dan tus padres para salir. Cuanto mayor va siendo el adolescente más pasta les saca a los padres y más posibilidades tiene de consumir. De la eventualidad de una vez cada X tiempo se pasa a una vez a la semana, y cuando se empieza a trabajar y el dinero ya no es un problema el consumo se dispara: ya no es una vez a la semana, ya son todos los findes y algún día entre diario. Hasta que el consumo se hace rutinario cada día y con mayores cantidades.

Cannabis, cocaína, pastillas… el proceso siempre es el mismo. El que no cae en una adicción profunda hace de su consumo algo normal que terminarán viviendo sus hijos. Porque los de la generación de los 80 y 90 que empezaron a normalizar el consumo de drogas y alcohol ahora son padres, que en muchísimos casos siguen consumiendo.

Y llega una semana que te encuentras tres noticias como las antes mencionadas, y todos ponen el grito en el cielo, incluso aquellos que al día siguiente cogen el coche después de haberse metido dos tiros de coca. Esto tiene mimbres de pandemia y, o hacen algo de verdad o el problema terminará alcanzando un tamaño descomunal.

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Autor: carlosvenegasdc

Ilustrador, diseñador gráfico y webmaster, realizo también servicios editoriales (corrección ortotipográfica y de estilo, maquetado para ebook e impreso y diseño de cubiertas). Community Manager, redactor de contenidos y aprendiz de SEO. Alegre, entusiasta y soñador. Me encanta escribir y dibujar.

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