Reseteo

Si las cosas no van por el camino adecuado Reseteo y punto

«Decelerar el paso hasta detenerte, mirar a tu alrededor y ver las consecuencias de tus actos. Si has hecho esto alguna vez y has comprobado que esas consecuencias no estaban trayendo todo lo bueno que esperabas en tu vida, probablemente también te hayas reseteado de alguna forma. Hoy empieza mi reseteo particular.»

Suele ser habitual que pensemos que estamos haciendo las cosas de la manera adecuada, y también suele ser habitual que llegue alguien que nos haga cambiar la forma de ver las cosas. Esa persona capaz de mostrarnos los errores que cometemos en nuestro día a día y hacernos comprender todo el tiempo que hemos malgastado en cuestiones que no aportan tanto como pensabas. Cuando llega ese momento en que se ponen las cartas sobre la mesa, por regla general, solemos dirigir nuestros pasos en una de dos vías posibles: la que te mueve a la creencia de que la otra persona está equivocada y que lo estabas haciendo de la forma correcta o, por el contrario, la de la humildad y el trabajo, la que conlleva afrontar que no lo sabes todo, que te detengas, estudies todos esos errores que han sido marcados y busques la manera de corregirlos. De estos dos caminos queda claro que el segundo es el más productivo, el más lento y el más costoso, pero siempre, siempre, siempre es la decisión acertada.

Practicando el sano ejercicio del Reseteo

La edad, la estupidez y la soberbia

Según vamos cumpliendo años nos damos cuenta de que la percepción del tiempo es relativa, con veinte buscas la inmediatez en todo, lo que lleva a dejar las cosas a medias por no cumplir las expectativas de éxito que tenías. Queremos pasar de la salida a la meta de un único salto, lo cual nos lleva a tirar montones de horas valiosísimas en cuestiones absurdas que provocan frustraciones de diversa índole. En esta época de soberbia y estupidez, no hay nada mejor que un sopapo bien dado (en sentido metafórico, por supuesto). En mi caso, la verdad me la hizo ver el mundo de la ilustración, pues mi realidad con veinte años estaba edulcorada por las opiniones de mi gente más cercana y por mi falta de humildad para comprender que hubiese alguien que podría pensar que no estaba bien hecho mi trabajo.

Creo recordar que fue con 25 o 26 años (tengo memoria de Dory) cuando decidí dejar mi trabajo como administrativo en una empresa de servicios de tecnología TPV, en un puesto bien mirado con progresión de llegar alto en la organización con el paso del tiempo, y venirme a vivir a Córdoba. Sabía dibujar y había hecho un par de cursos de diseño gráfico, podría trabajar sin ningún tipo de problema por mi cuenta pensaba. Por este motivo, un día les dije a mis padres: “Papá, mamá, me voy a hacer empresario y me mudo a Córdoba”. Imagínate el movidón posterior al estupor de mis progenitores, que, por supuesto, intentaron hacerme cambiar de opinión. Pero uno es cabezón de cojones, así que me lié la manta a la cabeza, tiré para el sur y decidí hacerme autónomo y buscar clientes para trabajar realizando diseño publicitario o ilustración editorial.

Ese fue el momento en el que empezaron a lloverme las hostias y cuando empecé a comprender que mi trabajo no era tan bueno como me decían y pensaba. También comencé a relacionarme con otros artistas vía Facebook cuya obra sí eran realmente buena. Aquel fue mi primer reseteo, porque, o cambiaba mi forma de entender mi trabajo y era consciente del camino que me quedaba por delante o nunca llegaría a nada.

El marketing online y un vídeo de Youtube la causa del último

Desde entonces he tenido que resetear en bastantes ocasiones, es lo que tiene el que nadie te enseñe nada e ir aprendiendo a base de sopapos. Hoy comienza mi último reseteo (por el momento, que seguro caerá alguno más), esta vez ha sido el marketing online, un video de Youtube de un tipo llamado Romuald Fons que me recomendó que viera Antonio Reina (autor de El Salto Editorial con En el mar de Dirac) y que reveló todo lo malo y lo bueno de lo que estaba haciendo y todo lo que me queda por aprender. Pues aprendamos, me dije, y pongámoslo en práctica, trabaja duro, observa, da valor a lo positivo y destierra lo que habías estado haciendo mal.

El reto lo tenía claro, convertir mi propia obra publicada por primera vez hace tres años en un caso de éxito, poniendo toda la carne en el asador con lo que vaya aprendiendo. Las metas logradas durante el camino afectarán de forma directa y positiva a todas las obras publicadas y por publicar de El Salto Editorial y Los Píncelpen. El reto será complicadísimo y apasionante, pero a mí me ponen las cosas difíciles, qué le vamos a hacer.

De qué y de quién voy a hablar en este blog

Pues básicamente de lo que me dé la real gana, hablaré de cosas que me interesan, de arte, de literatura, de lo que pasa en el mundo, de marketing, de solidaridad, de lucha contra el cáncer, de lo divino y de lo humano. Pero con más orden y con más intención. Ah, y lo más importante, hablaré de mis libros (que espero que lleguen más), mis proyectos y de temas relacionados con ellos, tanto de temáticas como de noticias, y demás.

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Autor: carlosvenegasdc

Ilustrador, diseñador gráfico y webmaster, realizo también servicios editoriales (corrección ortotipográfica y de estilo, maquetado para ebook e impreso y diseño de cubiertas). Community Manager, redactor de contenidos y aprendiz de SEO. Alegre, entusiasta y soñador. Me encanta escribir y dibujar.

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